El arrendamiento financiero (leasing) se ha convertido en un aliado imprescindible de las compañías para la inversión empresarial en activos. Especialmente, para las pymes y los autónomos.

Sin embargo, el desconocimiento por parte de muchos empresarios de las ventajas que les proporciona esta herramienta financiera hace que en nuestro país sólo un 30% de las inversiones de las compañías en activos materiales se realicen a través de arrendamientos financieros, cuando en otros países europeos muy industrializados y enormemente competitivos, como es el caso de Alemania, este porcentaje llega a ser del 90%.

El leasing permite a las empresas una financiación a largo plazo (el más próximo a la vida útil de los bienes) y, además, estas pueden obtener el 100% de la financiación del activo, añadiéndose algo muy importante, que es el hecho de que el IVA se puede fraccionar entre todas las cuotas a pagar. Asimismo, no podemos olvidar tampoco que el leasing tiene los beneficios fiscales que la amortización acelerada le aporta.

Habría que añadir que mediante los contratos de arrendamiento financiero se incrementa la inversión real de la empresa en activos fijos sin que tenga un impacto negativo ni en el activo circulante, ni en el fondo de maniobra, dado que no se utilizan fondos del cesionario para la adquisición del bien. En definitiva, es prácticamente la única vía de financiación a largo plazo que tienen hoy en día pymes y autónomos.
*Por Manuel García, secretario de la Asociación Española de Leasing y Renting (AELR)