La crisis económica, la globalización y el cambio en los patrones de consumo han contribuido al desarrollo de las opciones flexibles como el leasing o el renting para el uso bienes y servicios en la sociedad contemporánea. 

Spotify, plataformas como Netflix…son ejemplos actuales de consumo masivo que nos muestran cómo los patrones de consumo han superado el modelo clásico de propiedad. Lo realmente importante para el usuario es disponer del contenido y disfrutarlo, con lo que ser propietario de éste pierde toda relevancia.

A finales de 2015, cerca del 22% de los españoles ya vivían de alquiler (fuente Eurostat) y en países de nuestro entorno como Austria, Alemania o Dinamarca esa cifra se eleva a prácticamente cotas cercanas al 50%. Este giro hacia opciones mucho más flexibles se entiende desde dos perspectivas: en primer lugar, la crisis ha enseñado a las nuevas generaciones que puede resultar incluso más responsable vivir en un entorno donde puedes ajustar tus obligaciones a tu situación; la segunda tiene que ver con la globalización y la posibilidad real que hoy tenemos los ciudadanos de poder vivir, estudiar, trabajar en otros países diferentes al nuestro…Cambian nuestras opciones, tenemos mayores posibilidades donde elegir, y todo aquello que “arrastramos” se convierte en un lastre. Por ello, opciones flexibles pasan a ser prioritarias en nuestras decisiones a la hora de consumir, y este cambio es imparable, irreversible. 

En este contexto, la alternativa del leasing y el renting es excelente para cualquier profesional, porque,  además, se beneficiará de ventajas fiscales asociadas.