Imagina que entras en un concesionario, te diriges a un vendedor y… ni te mira. Le dices que te interesa uno de sus coches, pero no responde, como si no existieras. Pues ésa es, en muchos casos, la experiencia (virtual) del comprador digital.

 

En Autocasión nos gusta decir que somos “user centric”, que es el término técnico para expresar que el centro de nuestro universo como medio digital es el usuario. Nos preocupamos de que le resulte fácil acceder a nuestro portal, que navegue rápidamente y de forma intuitiva, que nuestro buscador le ofrezca simplicidad si es lo que quiere o muchos filtros si prefiere una búsqueda más detallada… Resumiendo: que en Autocasión encuentre en el menor tiempo posible ese coche que está buscando.

Y, como gran intermediario que somos entre compradores y vendedores, el otro foco de nuestro interés son los vendedores profesionales, ese gran sector inmerso ahora en el inacabable proceso de la digitalización. Se trata de un camino –lo sabemos porque lo hemos recorrido ya hace años- lleno de retos que ponen a prueba la cantidad y calidad de las fuerzas de venta, los perfiles laborales, los procesos de trabajo…

Entendemos la urgencia del usuario para hallar la mejor oferta de coche y sabemos de la complicación que supone para el profesional integrar la atención al cliente virtual en un sistema creado para compradores presenciales. Sin embargo, debemos confesar que, en demasiadas ocasiones, el cliente virtual (el que manda un mail o hace una llamada a través de un portal como Autocasión) no recibe respuesta inmediata, que a veces pasan días hasta que un vendedor se pone en contacto con él.

Y, para entonces, claro, ese cliente ya lo es de otro establecimiento en el que sí ha recibido contestación en el momento. Fijaos en este dato: cuando un usuario realiza un contacto desde nuestro portal, la está ya en la fase final de su compra, por eso envía ese mail o hace esa llamada. El vendedor que lo entienda y le capte el primero… tiene muchas probabilidades de cerrar la venta. El lead se habrá convertido en transacción y habrá un vendedor feliz y un cliente satisfecho. Esa es una buena experiencia de compra (y de venta;-)