La crisis no ha pasado desapercibida en el sector posventa. El desplome de las matriculaciones, en casi un 60% desde el comienzo de la crisis, unido al alargamiento de la vida útil de los vehículos ha favorecido el envejecimiento del parque donde un 45,6% supera ya los diez años. Todo esto ha incidido negativamente sobre la actividad de los talleres debido a que son precisamente los coches de más edad los que menos se reparan al no estar cubiertos a todo riesgo.

En este sentido, otro de los factores que influyen en esta caída de las reparaciones es la rebaja en la cobertura de las pólizas, lo que ha afectado principalmente a la actividad de carrocería. También la incorporación de las nuevas tecnologías está influyendo directamente en la disminución de los siniestros. Un buen ejemplo lo tenemos en el sensor de aparcamiento que ayuda a reducir golpes frontales y traseros.

Por todo ello se ha visto cómo en los últimos cuatro años las reparaciones de vehículos cayeron un 19%, mientras que la facturación del sector posventa lo hizo en un 21%. En 2012, el sector de la posventa facturó 5.300 millones de euros, de los cuales la partida de materiales (incluyendo recambio y material de pintura) supuso 3.200 millones, mientras que la mano de obra se llevó los 2.000 millones restantes.

En el último ejercicio, de todas las reparaciones realizadas, las más costosas –aquellas que superan los 1.200 euros- solo supusieron el 23% del total, pero fueron las que más contribuyeron a los ingresos del taller, con el 64% de la facturación.

Otro factor a sumar al envejecimiento del parque es la merma del poder adquisitivo de la mayoría de los usuarios, que han disminuido los pasos por el taller, limitándolos sólo a los arreglos más imprescindibles, generalmente relacionados con mecánica.

De ahí que en el último año las reparaciones más frecuentes se correspondieran con las de menor cuantía, siendo precisamente éstas las que menor facturación reportaron al taller a pesar de la gran carga de trabajo que muchas veces conllevan. De hecho, las reparaciones entre 300 y 600 euros representaron el 30% del total, dejando una facturación al taller del 13%. Le siguen las reparaciones de menos de 300 euros (25%), que supusieron el 5% de la cifra de negocio.

Ahora bien, si atendemos a las distintas partidas que integran una reparación… ¿qué aporta más al taller? Del coste total de reparaciones registradas el año pasado, el 50% correspondió a la partida de recambios, seguida de mano de obra en chapa (21%) y de la mano de obra y material en pintura, que representaron un 17% y 11%, respectivamente.

Sin duda, la crisis ha marcado un antes y un después en la actividad de los talleres, lo cual obliga a plantear un cambio de modelo en sus negocios, lo cual pasa por mejorar su actividad tratando de optimizar al máximo sus tiempos para elevar su rentabilidad. Para ello es necesario aprovechar la tecnología en sus actividades de valoración de siniestros, incrementando la productividad. Es lo que en Audatex se denomina innovación rentable.